Es un conjunto de trastornos del neuro-desarrollo que aperecen en los primeros años de la vida y se caracteriza por presentar dificultades específicas a nivel social, comunicativo y cognitivo. Sus manifestaciones más severas afectan a la relación, comunicación y flexibilidad mental. Con frecuencia, estos síntomas se acompañan de comportamientos atípicos como estereotipias motoras y obsesiones hacia determinados objetos o sucesos.
Estas manifestaciones varían en forma y grados, en función del desarrollo mental asociado, la edad y de la intensidad de otras alteraciones secundarias que pueden estar presentes. Los Trastornos del Espectro del Autista (T.E.A.), se presentan aproximadamente en 1 de cada 166 personas, en una proporción de ¾ hombres por cada mujer.
· A nivel social: Las personas con TEA pueden manifestar, según los casos, un aparente aislamiento y falta de interés e iniciativa para relacionarse con los demás; y en otros; pueden ser más activos en establecer interacciones sociales, pero haciéndolo de una manera unilateral y extraña, sin entender plenamente las reacciones de los demás. También presentan una capacidad limitada para compartir y entender su mundo emocional, pensamiento o intereses. Las personas con TEA son capaces, a su manera, de mostrar sus afectos.
· A nivel comunicativo, presentan dificultades en la intención comunicativa. Entorno al 50% no desarrolla lenguaje oral, ni lo compensa con la mirada, expresiones faciales o gestos. Aquellos que desarrollan lenguaje oral, éste resulta peculiar tanto en la forma como en el contenido, pudiendo incluir ecolalias, inversión pronominal e invención de palabras.
La comunicación no verbal está también afectada, evitando el contacto visual, presentando una incapacidad para entender las expresiones faciales, las posturas corporales o los getos, es decir, todas las conductas implicadas en establecer y regular una interacción social recíproca.
· Repertorio restringido de interés, comportamientos y actividades.
Las personas con TEA tienen limitaciones en la capacidad de imaginación afectando al desarrollo normal del juego simbólico que tiende a ser repetitivo y poco imaginativo. En la medida en que no pueden imaginar el pensamiento o la mente de los demás, les resulta muy difícil dar sentido a lo que ocurre a su alrededor, anticipar lo que puede suceder, y afrontar los acontecimientos pasados.
Los patrones de conducta son, a menudo ritualistas y repetitivos.
Ante cambios insignificantes en su entorno pueden manifestar un profundo malestar, por esto tienden la rutina.
· Añadidas a estas dificultades, un gran número de casos (75%-80% aprox.) está asociado un nivel variable de discapacidad intelectual, lo cual provoca que estas personas precisen apoyos específicos y generalizados a lo largo de todos su ciclo vital.
· En muchos casos se produce también una hipo y/o hipersensibilidad hacia los estímulos sensoriales –táctiles, auditivos y visuales-.
· Otro rasgo común asociado y no especifico incluye: ansiedad, trastornos del sueño y de la alimentación, trastornos gastrointestinales.
· La expresión clínica varía de una persona a o otra, y también se van produciendo variaciones a nivel individual en el transcurso de su desarrollo vital.
Derechos de las personas con T.E.A
¿Qué nos pediria una persona con T.E.A?